Encalado del molino
Se realizaba sobre un sencillo andamio al igual que los utilizados antiguamente en albañilería: un tablón de madera con cuerdas en sus extremos.
Este andamio se colocaba en el velaje de fuera y paralelo al suelo.
Con un cubo de cal y con el palo de enjalbegar el molinero encalaba alventando. Mediante el borriquillo un ayudante iba girando el techo. Una vez acabada una parte, se iba bajando el molino hasta llegar al centro del molino o cuando se veía que se podía continuar alventando desde el suelo.
Es de señalar que los molinos se encalaban en contadas ocasiones.

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