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Son
sólo unas imágenes y se te ofrecen además sin ningún comentario. Ellas
hablan por sí mismas, y lo que es más interesante, te interrogan, te
preguntan. Son el reflejo de cómo era la vida cotidiana, la vida en el
trabajo, la vida en la calle, la vida en la escuela, en los tiempos en
los que los molinos hablaban con el viento.
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